Desde hace poco tiempo, quizá desde dos años hacia acá, se empezó
a hablar de los Niños Indigo, también llamados Niños de las
Estrellas, en diferentes países, en diferentes continentes a la
vez y este interés se expandió, se difundió a través de
todas las corrientes denominadas "Nueva Era".
La misma palabra "Niños Indigo", impacta, despierta el
interés, motiva a toda persona relacionada con niños ...¿Por
qué?
Pues porque todas las personas tenemos presente un hecho común:
nuestros niños, ya sean hijos, sobrinos, alumnos o
pacientes...son diferentes; esto es un hecho. Todos nos hemos
dado cuenta.
Y al oír este término, nuestro corazón y nuestra mente recibe un
mensaje no racional: asociamos este término "Niños Indigo"
con las características no comunes de nuestros niños y
queremos saber más...esperamos en este termino la respuesta sin
preguntas a :
¿será lo que define a ...un hijo...un sobrino...un nieto...a mis
pequeños alumnos...mis pacientes cuando me hablan de las
peculiaridades de sus hijos?...
Y prestamos atención. Y nuestra mirada va cambiando y llenándose
de brillo.
Y nuestro corazón abre el archivo de comprensión: ¡¡ Si, eso
es, por fin alguien me esta hablando de algo que me es familiar,
conocido .
Pero el termino Niños Indigo abarca más, mucho más porque cuando
nosotros, los adultos, leemos, escuchamos, nos interesamos por
las características de estos niños, descubrimos algo
maravilloso: ERAMOS ASI EN NUESTRA INFANCIA.
Siempre me preguntan: ¿tu crees que yo puedo ser Indigo si ya tengo
18 años, 20 años, 30 años, 50 años...
POR SUPUESTO QUE SI.
Los Niños Indigo ya tienen intrínseca una madurez emocional que
les hace distinguir naturalmente lo que pertenece a lo material
lo que ven sus ojitos abiertos y lo que es sutil (lo que
perciben sus ojitos ) cuando enfocan la mirada de otra manera,
mirando sin ver, sintiendo en todo momento lo que es de una
realidad ordinaria y lo que es de más allá de la realidad
ordinaria. Para ellos todo esto es normal.
Para nosotros, para todos los que estamos aquí, LO FUE, por eso lo
recordamos, de alguna manera lo recordamos a través del
sentimiento.
Lo que ocurrió es que nuestros padres no eran con nosotros como
nosotros somos ahora con nuestros hijos.
Para nuestros padres, lo más importante era educarnos con normas de
supervivencia, es decir: que tuviéramos seguridad, que nos
procurásemos una carrera o profesión segura y que tuviéramos
cubiertas nuestras necesidades materiales. Nos trataban como lo
que éramos: niños sin derecho a opinar sobre cosas de adultos,
niños a los que se tenia que educar para que siguieran un
engranaje de NORMAS socioculturales.
Pero todos nosotros éramos los precursores de los Niños Indigo: no
éramos "normales", éramos BUSCADORES, no sabíamos
lo que buscábamos.
El resultado de esta búsqueda no ha acabado...evidentemente...por
eso estamos hoy aquí.
La Frecuencia Indigo es una vibración elevada que contagia de
claridad, armonía, profundidad, solidaridad y paz todo cuanto
hay de material, de denso y excesivamente solidificado a su
alrededor. Y para ello, como decía, solo tenemos que permitir
que ese niño de las estrellas que vive y vivirá siempre dentro
de nosotros mismos, se exprese y disfrute llevando a cabo lo que
realmente vino a hacer aquí a este planeta maravilloso, planeta
Azul Azul Indigo, dando un salto frecuencial necesario que este
planeta deje de ser una escuela de aprendizaje a través del
dolor y recupere en perfecto equilibrio y armonía su auténtico
lugar evolutivo: donde se puedan aprender muchas, muchas cosas a
través de la consciencia y no a través del dolor, la limitación.
si tu quieres elevar tu vibración, ser mas consciente de tu vida,
de la vida y de ti mismo, tendrás que desbloquear todo el
potencial que te trajiste en esta vida para convertirte en un vórtice
de vibración sanadora.
Deja que se exprese tu potencial Indigo, tu niño Indigo, tu
herencia de las Estrellas, se encuentra en ti: no está afuera
ni lo tiene nadie mas que tú. SOLO HAY QUE DESBLOQUEARLO.
Las técnicas que aplico están
detalladas en mis libros del Masaje Atlante y no son
exclusivamente para Índigos; es más, en la mayoría de
ocasiones, la persona interesada por este tipo de técnicas ya
sea como alumno o como paciente, no sabe que es índigo; sólo
sabe que está siguiendo unas "señales" .
A
continuacion parte de un Articulo muy esclarecedor, de la misma
autora.
En
mis actividades cada vez más llegan padres, profesores,
maestras, psicólogas y psicólogos que tienen la confusión
entre, por ejemplo: ¿Todos los niños hiperactivos son índigo?…
Pues no. ¿Todos los niños que tenemos a nuestro alrededor son
índigo? No. También está el tema de los papás: los papás
están desorientados. La gran suerte que tenemos es que la mayoría
de los papás se informan; pero aún a pesar de la información,
papás abuelitos, cuidadores, etc., todo el mundo relacionado
con el tema infantil se informa, pero por mucha información que
se tenga, hay muy poca información clarificadora y mucha
confusión con respecto al tema de los niños índigo.
La
expectativa de los papás siempre va a ser que cualquier
profesional, cualquier persona para ellos creíble, acreditada,
les diga: “su hijo es especial”… Eso es lo que nos gustaría
oír a todos nosotros de nuestros hijos, pero
lamentablemente no es así… En mi experiencia profesional,
llegan muchos papás que tienen un hijo bien raro, un hijo psicótico
o un hijo con necesidad de ser tratado a nivel de un psicólogo,
un terapeuta vibracional, un terapeuta holístico, o incluso,
tratado por un endocrinólogo, pues tiene muy lentas funciones
hormonales, e incluso problemas psicomotores y se empeñan en
calzarle la etiqueta “índigo”… No es así: no
todos los niños raros son índigo, ni todos los índigo son
raros… Evidentemente hay un mayor nivel de información
tanto en colegios como en papás y en los profesionales de las técnicas
holísticas, pero aún así la confusión sigue estando
presente, y además yo no quiero ser pesimista ni mucho menos:
estoy solamente haciendo un recorrido en la exposición para que
sepamos ubicarnos en qué momento estamos con respecto a los niños
índigo: dónde estamos situados en estos momentos.
Como
todo tema infantil, siempre va a suscitar oportunismo, todo el
mundo sabe de índigos, todo el mundo tiene niños índigo, todo
mundo en casa tiene uno o dos o doce niños índigo, y no es así…
No se está tratando este tema con la seriedad que se merece.
¿Qué es ser un niño índigo? Yo doy por hecho de que ustedes ya están informados pero
puede ser que no, y no tengo el porqué darlo por hecho. Un niño
índigo es un niño que tiene y expresa la frecuencia índigo…
¿Y qué es la frecuencia índigo? Es la vibración del chakra del
entrecejo. ¿Y qué es un
chakra? Según la medicina tradicional china, que es la
medicina más milenaria, seria, veraz y con resultados de
cambios que existe: la medicina oriental. Según la medicina
oriental, nuestro cuerpo está formado por energía eléctrica y
energía magnética. Tenemos y vivimos constantemente dentro de
un campo electromagnético formado por 72,000 posibilidades de
conexión, posibilidades, canales que interactúan formando
nuestro entramado energético. Donde coincide todo este
entramado energético o aura es sobre la línea media imaginaria
de nuestro cuerpo, configurando lo que se llaman los vórtices
energéticos o chakras. Sistema de chakras es el sistema de
vórtices energéticos en el que se basa la acupuntura, la
digitopuntura, la kinesiología, etc. Tenemos siete vórtices
energéticos. Si cada uno se tradujese en longitud de onda en
relación a un color, daría un color determinado dentro del
espectro de la misma gama que nuestro arco iris. ¿Por
qué no se ven? ¿Por qué no vemos nuestras auras, nuestros
chakras? No los vemos porque están formados por la partícula
más pequeñita que existe: el electrón, y el electrón no es
visible ante la mirada ordinaria. O sea que no tienen la
suficiente masa material como para verse. Por lo tanto, los
chakras no los podemos ver a menos que tengamos visión aural o
seamos videntes. Si tradujésemos en color el chakra del
entrecejo, que unifica las cualidades del hemisferio derecho y
del hemisferio izquierdo, veríamos que tiene el color índigo,
azul cobalto… Los
llamados “niños índigo” nacen
ya con este chakra, con este vórtice energético y por añadidura
las cualidades de ambos hemisferios cerebrales más
desarrolladas de lo normal.
Todos
los seres humanos tenemos la posibilidad de desarrollar nuestro
chakra índigo, nuestro chakra del entrecejo. ¿Qué
es tener desarrollado el chakra del entrecejo, el chakra índigo?
Es vivir de una manera diferente a la manera material, a la
manera razonable, a la manera intelectual, a la manera
materialista de ser, sentirse y relacionarse con los demás y
con la vida. ¿Y por qué? Pues porque nuestra capacidad
cerebral no solamente abarca nuestro hemisferio izquierdo
racional, intelectual, sino que también abarca nuestro
hemisferio derecho, con todo su potencial y cualidades atemporales, intuitivas, psicomágicas, conscientes de realidades más
allá de lo que ven nuestros ojos o tocan nuestras manos o
perciben nuestros demás sentidos. Estas capacidades unificadas
alternativamente son las que tiene potencialmente todo ser
humano, en forma latente pero por desarrollar según tenga o no
inquietudes espirituales; y cuando defino “espirituales” no
tengo ninguna intención de que sea entendido con connotaciones
religiosas ni místicas: me refiero a ser consciente…
Consciente de que aquí pueden haber presencias angélicas, guías,
etcétera. Cuestiones que la mente racional rechaza pero que son
verdad aunque no nos las creamos, y que el niño índigo, el
adolescente índigo o el adulto índigo tienen tan integradas
como podemos tener nosotros integrados el que sólo existe lo
que vemos y tocamos. Para ellos es completamente normal y natural el saberse de otros planos, de otros planetas,
saberse en contacto con seres de la naturaleza como las hadas…
Ver y sentir a los ángeles, saber que la muerte sólo es una
manera de nacer a otra realidad, etc., etc. Y este tipo de
información, para ellos tan natural, en algunos padres puede
dar miedo, y tratan de taparla. …
Dándoles medicación llamada “droga legal” a nuestros
hijos si son índigo, sólo
conseguimos atrofiarles sus capacidades glandulares de secreción
hormonal tanto del hipotálamo como de la hipófisis y la
pituitaria; es decir, de las glándulas que están en el
cerebro, las glándulas que sirven para todo lo relacionado con
el intelecto pero también para todo lo relacionado con la
creatividad, con la intuición, con la sabiduría del corazón.
DIFERENCIA ENTRE
NIÑO HIPERACTIVO Y NIÑO INDIGO
Tengan
en cuenta todo el tiempo que un índigo puede pasar
temporalmente fases, etapas o años como hiperactivo, por no
haber sido comprendido. Y también que muchos hiperactivos,
potencialmente, pueden ser índigos.
En
primer lugar: la medicina oficial no tiene ni idea sobre cómo
se puede paliar (¡paliar sí, hombre, medicando!), o mejor
dicho, no tiene ni idea de dónde viene el Síndrome de Déficit
de Atención, la hiperactividad, y lo único que se atreven a
hablar, a decir es a nivel científico, que “los
neurotransmisores, que son las células neuronales, del sistema
nervioso central, a nivel biológico tienen una disfuncionalidad,
y que esta disfuncionalidad hace que el niño sea un auténtico
torbellino, y que normalmente preguntando a mamá o papá, también
ellos eran así en la infancia”. Y los abuelitos y las
abuelitas dicen: “si es que es igual, es un demonio, es igual
que su padre o su madre cuando era pequeño”… Por lo tanto,
la hiperactividad no es algo de estos años, no es algo de hace
poco, sino que es muy antigua, la hiperactividad. ¿Y qué
pasaba antes con los niños hiperactivos? Pues nada, no había
psicólogos, y por lo tanto
tampoco había traumas… Claro, claro… Y los niños
jugaban en medio de la calle (y yo he jugado a pedrada limpia,
con botellas vacías de cerveza – y no soy tan mayor –), y
cuando alguien llegaba llorando a casa, con un descalabro aquí,
o con la rodilla al aire, pues su madre o su padre lo han
curado, y ya está… Ahora en mi país por lo menos, denuncias
que salen hasta en los periódicos, y no digo nada si es que eso
pasa en un colegio, etc.
Bien:
pues ahora los médicos ante la avalancha de preocupación de
tantos padres y madres en tantos países que van a ver al
profesional de la salud; ante tantos profesores y profesoras,
maestros y maestras que se quejan de que los niños hiperactivos
les descontrolan a los demás, que están más normales, pues ya
los médicos han dado una explicación, que es lo que dije
antes: “el hiperactivo no se puede concentrar en ningún
lugar, no se puede concentrar porque tiene una falta, una
disfunción neurobiológica del sistema nervioso central, basada
en que sus neurotransmisores no interactúan bien, y eso da como
resultado el hecho de que su comportamiento sea bastante
antisocial…
Esto
asusta… No me digas que llevas a un especialista o a la psicóloga
o al psicólogo de su colegio y te dice: “tu hijo necesita
Ritalín, tu hijo necesita ser medicado porque no lo puedo
soportar, en la clase me descontrola a todos los demás; tu hijo
se tiene qué adaptar… tu
hijo es un niño problema”… Y tú que
trabajas, y tu pareja que a veces te escucha y a veces no, y tu
madre que te dice “es que es igual que tú”, y tu suegra que
te dice que haces cosas muy raras, y tus amigas te dicen unas
esto y otras lo otro… ¿Qué
hacemos? Lo que he dicho antes: cree
en ti, no entregues tu poder a nadie; ni libros, ni
conferenciantes, ni médicos, ni fármacos… Aquí está la solución.: te ha elegido, y todo tiene solució: se
creativo, se creativa, sigue informándote, por supuesto. Por lo
tanto, nos ponemos la mano en el corazón, no nos sentimos en
absoluto mal si a partir de ahora empiezas a reconocer que tu
hijo no es índigo, sino que es un hiperactivo o que tu hijo no
es índigo, sino que tu hijo “es raro” o medio psicótico…
No hay ningún problema: ha existido siempre esto. Es propio de
la infancia. Seguirá ocurriendo, e igual descubres que tienes
un índigo, porque repito: la facultad índigo es inherente a
todos, es latente en todos. Se puede desarrollar en todos porque
es una forma de relacionarte con la vida; no solamente desde la
razón, sino también desde la intuición. No solamente desee lo
práctico, sino también desde lo creativo…
Bien,
vemos que el índigo tiene un nivel de energía tremendo, pero
no siempre. El hiperactivo tiene una energía que le desborda.
Se mueve compulsivamente hasta durmiendo. Tiene un nivel de
energía espectacular. Iremos viendo más cosas. El índigo, si
además es un niño o una niña “cristal”, es un niño o una
niña tranquilo. Diferencia entre índigo y cristal: el cristal
es puro amor, el cristal es pura paz; son muy pacíficos, muy
tranquilos, muy quietos, muy amorosos, muy sabios, muy
silenciosos… Yo les defino como los “maestros índigo”, y
por supuesto, tienen las facultades índigo (es decir, las
facultades de su hemisferio derecho y todas sus cualidades)
altamente desarrolladas: ven otras realidades, hablan con seres
de otros niveles de realidad o realidades paralelas; etcétera,
como iremos viendo.
El
hiperactivo no se concentra casi nunca en la clase o en una
tarea que tú le des; el índigo sí que se sabe concentrar,
siempre y cuando le hagas una exposición, o le des un aliciente
creativo. Si es creatividad participativa, más. Y luego pues,
tenemos aquí que yo sepa a una profesora que tiene niños índigo
en su aula y aún más, muchas profesoras aquí en esta fila y
psicólogas … Todas vosotras, ¿no?... Muy bien… Las
valientes… Bien, pues de todo lo que yo estoy diciendo, por
favor os pido (ya que tenemos la fortuna de poder contar con
vuestro testimonio – y por cierto, no son funcionarias, no se
limitan a recibir un sueldo a mitad de mes; son vocacionales,
pues si no, no estarían aquí: estarían en el cine, o tomando
café… Aman a los niños y aman su trabajo –)… os pido por
favor que en este cuadro, que aunque es totalmente subjetivo
porque está basado en mi experiencia (de la que aprendo
constantemente sobre el tema índigo de los propios índigo,
incluidos padres y educadores), en lo que no estéis de acuerdo,
o en lo que queráis aportar, algún dato de enriquecimiento, os
lo anotéis para cuando yo termine la conferencia y sea a nivel
de preguntas. Y si estáis totalmente de acuerdo, pues también
lo expresáis, porque todo lo que he puesto acá está basado en
la retroalimentación para poder hablar con claridad, y para
también, como les decía al principio, desmitificar
este tema, el tema índigo, que se está desbordando. El
oportunismo, en temas relacionados con la infancia, siempre es
un peligro que nos acecha. Siempre. Cualquiera nos puede vender
cualquier cosa, porque los niños son nuestro futuro, son
nuestra preocupación. Por tanto, repito: no
entreguemos nuestro poder. Sólo si sentimos que eso es así,
nos unimos, si no, NO.
El
hiperactivo demanda atención continuamente pero no presta
atención. Digamos que le interesa tener compañía, saber que
ahí hay alguien… El índigo necesita
ser escuchado, demanda atención porque necesita ser
escuchado, porque en algún nivel de su corazoncito, él sabe
que es especial. Lo sabe, por lo tanto necesita ser escuchado.
Es diferente, como hemos visto. El hiperactivo demanda atención
pero no escucha: va a su ritmo, va a la suya… De vez en cuando
se da cuenta de que estás ahí, pero como si viviera en otra
realidad. También puede ser diagnosticado como “rasgos psicóticos”,
pero no es un psicótico; “con rasgos autistas”, y no es un
autista: reacciona muy bien. El hiperactivo que no es índigo
reacciona muy bien al amor, a los cuidados, a la atención; a lo
que no reacciona es a la queja, no habla; va de cabeza a otra
actividad. En cambio el índigo se marchita, se marchita… Si tú
le rechazas o se siente que no le escuchas, si prestas atención
está en un rinconcito, o está mirando por una ventana:
necesita ser escuchado, y por eso demanda atención. No
es lo mismo que necesitar compañía.
Agresividad.
El nivel de agresividad en el hiperactivo: es una mole de
movimiento, parece que no tenga compasión; pero en realidad,
como lo veremos, es que tiene problemas psicomotrices, y no
controla bien el espacio; parece que no es compasivo, porque no
es consciente de que hace daño a los demás. El índigo actúa
con compasión, desde pequeñitos; no son combativos, ceden sus
juguetes, son (y estoy hablando en términos muy generales,
porque hay excepciones por supuesto) y actúan con mucha compasión
para ser un niño, y para ser tan pequeñito…
La
expresión verbal.
El índigo, desde que empieza a hablar, tardan mucho en hablar,
pero cuando hablan, hablan frases enteras, y otros son muy
precoces hablando (Manuel tiene un hijo de tres años que tiene
un nivel de léxico desbordante; él es uno de los directivos
del Centro Ketzalkóatl, y da mucho placer hablar con él,
porque parece que estés hablando con un niño con todo el
encanto de niño, y con un sabio, como que tuviera unos secretos
que necesita crecer para transmitirte). Esa es la magia de los
índigos: siente; si tienes uno así, siente… El hiperactivo
habla a trompicones, no se le entiende, habla frases cortas, y sólo
le suele entender su mamá, su cuidadora o su papá, o una
hermana o un hermano: alguien que ejerce de traductor, y además
confunde los tiempos y los modos: puede hablar en indicativo o
en subjuntivo: “cuando
he venido comeré”… O sea… Como que tiene una falta de
coherencia y de conexión con las realidades temporales,
espaciales, como iremos viendo… En cambio el índigo expresa
muy bien sus emociones, sus sentimientos, sus enfados, sus porqués…
Parece un monstruo, porque te hace unos razonamientos con una
total sinceridad del corazón. Esa es la diferencia.
La
autoestima.
El índigo tiene un alto nivel de autoestima; son como aristócratas,
como principitos, como princesas… Por supuesto que son
vulnerables, como todo niño. Sin embargo, el hiperactivo es
consciente de que algo pasa, algo ocurre: “nadie quiere jugar
conmigo, no me invitan a los cumpleaños”… A mi hijo le
ocurría esto, y entonces yo le hice ser atractivo a través de
comprarle juegos participativos: llevaba varias peonzas,
trompos; llevada constantemente cuerdas nuevas para jugar a la
comba; llevaba cartas de esas de las Pokemon para poderlas
sortear, regalar. Yo “mataba varios pájaros de un tiro”: es
decir, que le hacía atractivo a los ojos de los demás, porque
regalaba cosas y porque llevaba juguetes participativos. Pero
esto era un truco de madre (y como dicen en mi pueblo: “sabe más
el diablo por ser viejo que por diablo”). Yo tuve ese problema
de rechazo, y mi hijo, con sus rasgos de hiperactivo, estaba
teniéndolos también. Yo los viví en silencio, porque a mí mi
madre nunca me escuchó, Mi hijo me ha elegido; tiene como un
30% de potencial índigo, y bastante más de hiperactividad en
su infancia; ahora tiene doce años. Ese era un truco que yo me
saqué de la manga, siendo creativa, y no se si está bien o
mal, pero lo único que les digo es que dio resultado: al niño
empezaron a participarle, a contar con él, porque llevaba cosas
participativas. Yo siento que todo vale desde el corazón para
evitar el rechazo, porque el rechazo te mata, te daña y mucho.
A mí me normalizaron con muchas normas, entré en el silencio y
fui tartamuda hasta los treinta años. ¿Para qué tenemos qué
fomentar algo relacionado con su capacidad de expresar? Si un índigo
o un hiperactivo se cierra, si cierra este chakra, ( el chakra
de la garganta) que por cierto es el chakra del poder, va a
tardar mucho en florecer. Tendremos un adolescente silencioso,
que es de lo peor, porque no sabes lo que piensa, no sabes lo
que siente y no sabes qué va a hacer mañana porque no habla. Y
todo esto se gesta en la infancia. Por lo tanto, el nivel de
autoestima de un índigo es elevadísimo, pero si en el colegio
se le rechaza, si se le está agrediendo constantemente a su
autoestima…
Normalmente
el índigo sabe más que sus profesoras, sobre todo sabe a través
de una mirada sus estados de ánimo, y te dice unas cosas que te
dejan helada, porque ¿cómo puede escanearte de esa manera? Te
escanea, te hace un escaneo – y veo que todas aquí están
diciendo que sí –. Te escanean con una mirada y no todos los
profesores o profesoras tienen el nivel de humildad de saber que
su profesión no implica saberlo todo y que no es necesario
darle constantemente la imagen al niño de que es su fuente, su
modelo. No. Hay muchas profesoras que reaccionan con el niño índigo
sobre todo, se bajan a su altura física y le reconocen: “Discúlpame,
sí, así es: es que hoy estoy un poco triste”. Mientras que
la norma de cuando nosotros éramos pequeños ¿qué era? “Los
herederos de Dios son dos: el médico y el profesor”, y no podíamos
contradecirles, y en algunas ocasiones no podíamos ni mirarles
a los ojos, porque no, no…
El
hiperactivo es consciente de que “nadie me quiere, nadie
quiere jugar conmigo” No tiene patrones socializantes: o sea
que todavía no sabe jugar. Si hay que jugar a correr pues
corre, y si avienta a tres o cuatro niños al suelo, pues lo niños
se hacen daño, las mamás se quejan con la profesora, la
profesora ya no sabe qué hacer, “¡sácalo de este
colegio!”. ¿Y cuántos niños hiperactivos tenemos en casa
sin encontrar colegio y el rechazo colegio tras colegio, la
frustración, la tristeza y el daño que se le está haciendo a
ese niño por su hiperactividad… Que a veces la hiperactividad está escondiendo un potencial índigo…
A veces, la mayoría de las veces, y cada vez más. Y como decía
anteriormente, la medicina oficial sólo ha diagnosticado,
porque es experta en diagnosticar, y tenemos este diagnóstico:
“los neurotransmisores no se comportan de una manera adecuada
para socializarse en edad temprana, y se puede llegar hasta la
adolescencia y hay rasgos de hiperactividad en el adulto a o
largo de toda su vida”. Eso es lo que dicen y punto. Nada más.
Por lo tanto, ¿qué alternativas dan? Una: Ritalín o sus
derivados o sus afines.
Fíjense
en lo que les voy a decir. Yo por supuesto estoy en contra de
medicar, de drogar, pero en casos severos de hiperactividad que
no son índigos, la medicación les tranquiliza, y por lo tanto
si les tranquiliza a nivel motriz, su capacidad para fijarse y
para emitir sus propios juicios a través de la observación se
ira abriendo… Porque el hiperactivo no tiene modo de enlazar
conclusiones, mas que de una manera: dándoles frases cortas,
concretas y repetitivas, una y otra vez, con grandes dosis de
amor, compañía y atención. Eso el hiperactivo puro y duro. Si
cuando con esas grandes dosis de órdenes concretas, con frases
cortas, amor y comprensión logramos un cambio, el hiperactivo
la mayor parte del tiempo se cree que nadie le comprende, pero
no sabe que ni siquiera sabe que nadie le comprende… Es
difícil… Y en el momento en el que siente que forma parte de
una familia, de una mamá, de un papá, de un lugar, de una casa
empieza a bajar su nivel de hiperactividad, y comienza a subir
(si tiene que subir) su nivel de frecuencia índigo, y la mayoría
de hiperactivos son índigo. Pero primero sepamos estimar,
porque si tenemos un hiperactivo, lo vamos a saber, vamos a
seguir viendo y a seguir sintiendo…
Repito:
a nivel de autoestima, el índigo la tiene muy bien, y si se le
daña (incluso es aristocrático en su porte, en sus maneras y
en sus contestaciones… No es maleducado, pero no le sirve el
“porque lo digo yo”; te responde: “explícamelo mejor”,
“no lo entiendo”, “dime por qué”, etc.), se marchita y
se aísla; pero generalmente su autoestima es de un muy alto
nivel. El hiperactivo sólo sabe que “nadie quiere jugar
conmigo, nadie me quiere”… Esas son sus dos cuestiones que
incluso tarda en decirlas. Normalmente es monosilábico: “¿Te
lo has pasado bien? Si”; “¿Has jugado en el colegio? No”;
“¿Han querido jugar contigo los niños? No”; “¿Con cuántos
niños has jugado? No”… “¿Has jugado con muchos niños?
No”. Ése es el hiperactivo.
Resistencia
física.
El índigo no suele enfermarse nunca. Y además, si se hace una
herida o una fractura en el pié, en la pierna, en el brazo,
sanan milagrosamente. Eso es algo que muchas mamás me dicen, y
que yo también he observado. Pero es algo espectacular: Curan
milagrosamente, se reponen, se recuperan y es una maravilla. El
hiperactivo suele tener asma, alergias, suele tener gripas y
bastantes a lo largo del año; pero sobre todo el problema del
asma y de las alergias. Y si se le hacen pruebas, igual no tiene
nada, pero sigue griposo, sigue asmático, sigue alérgico.
Curioso… El índigo no. Hay casos de una sensibilidad en la
piel, pero son casos aislados, y por supuesto hay índigos con
una salud nefasta, y hay índigos parapléjicos, etc. Esto es un
dato general y estadístico, subjetivo según mis estadísticas
y mi experiencia, pero no es algo oficial, y ni siquiera
oficioso. Es algo participativo para que vayamos sintiendo.
La
madurez.
Desde pequeñitos los índigo parecen ser lo que yo he venido en
definir como unos “adultos sabios”. Es
como que te está mirando alguien que conoce tu alma. Es alguien
que se te mete por los ojos y te llega al corazón. Eso
desde la cuna, y ya cuando empiezan a hablar, es algo
espectacular, porque tienen un comportamiento muy maduro. Por
supuesto son niños y pueden hacer cualquier travesura, los índigo;
en cambio el hiperactivo se suele comportar como bebé, ya con
5, 6, 7 e incluso 8 años; como bebé grande, y sigue, a nivel
de madurez emocional, mental, sigue costándole sacar
conclusiones. No sabe
sacar conclusiones. Incluso muchos hiperactivos preguntan lo
que quieren que se les pregunte. Y eso sólo lo saben las mamás,
algunas maestras, pero con tal de estar en la acción y en la
acción no sacan sus propias conclusiones. Un buen método es
preguntarles lo que preguntan, o como hace una amiga mía que
tiene un hijo bastante hiperactivo, le contesta a su pregunta:
“dímelo tú, tú lo sabes”, y entonces el niño se lo
explica. Pero el hiperactivo, con tal de tener acción es más fácil
preguntarle y que te conteste, a sacar sus propios juicios, sus
propias conclusiones.
La
medicación.
¿El hiperactivo reacciona a la medicación? Sí, reacciona a la
medicación. El índigo no suele reaccionar a la medicación, no
suele hacerlo. No le va la medicina alopática o los fármacos
tradicionales, no le van. Entonces las mamás (sobre todo
ellas), los papás y las educadoras nos preguntamos qué pasa
aquí… Si le doy un antihistamínico para bajarle la fiebre,
¿cómo es que sigue con calentura, y cómo es que no está
destrozado? Pues es su método de dar un estirón, o es su método
de limpiar agresividad, hostilidad de su ambiente familiar, de
la relación parental que hay; es su propio método de sacar la
energía triste que se trae del colegio. Pero la medicación
normalmente no le hace efecto, apenas crea reacción.
Nivel
de protección.
El hiperactivo es, ¿cómo lo diría yo? Como un pequeño Termineietor:
no sabe cuidar ni se da cuenta de que hay plantas…de que aquí
tienes un altarcito con cristales… le pisa la cola al perro
demasiadas veces., aunque le encanta el perro, pero como que va
mirando a todas partes y pasa el perro y lo pisa… El índigo
tiene una antena especial para saber que el perro está ahí,
hasta en la oscuridad. El índigo quiere tener sus propias
plantas, sus propios minerales; cuidan de sus minerales. Les
atraen normalmente los cuarzos rosas, los cuarzos transparentes,
las amatistas, tienen su pequeña colección… La pasa muy bien
en la Naturaleza, etc. Le encantan los animales, sabe
respetarlos, sabe cuidarles, les habla a los animales, y muchos
índigos, pero muchos reciben mensajes telepáticos de sus
animales domésticos y de los animales domésticos de los demás.
Bueno, y ni hablar de sus ángeles, para ellos hablar con los ángeles
es algo muy normal y de sus padres que tienen en otro planeta, y
cosas así. Evidentemente si llevamos a un psiquiatra infantil a
nuestro pequeño índigo que habla de esto, pues le va a decir a
los papás que necesita medicación.
Necesidad
de azúcar.
Total. El hiperactivo es un goloso nato: le encantan las
golosinas, y en cambio al índigo no tanto. Y en la alimentación
vegetariana, por ejemplo el hiperactivo, con tal de comer y
comer, o tener cosas atractivas come más por los ojos. El hiperactivo come más por los ojos. En cambio el índigo un 20%
de bebés índigos escupen si les das un puré en el que haya
carne triturada. Comida de origen animal la detectan y la
escupen directamente. Siendo bebés, y cuando van creciendo,
como quieren tener películas de animalitos o bien animalitos
cerca de ellos, rechazan por completo la comida que sea de
origen animal. Suelen ser vegetarianos. Pero también he
observado que si se les impone (porque papá y mamá son
vegetarianos, hacen yoga, no fuman, y se la pasan con el Om todo
el día), pues estos niños en cuanto pueden, apenas pueden se
van al McDonalds… En cuanto pueden, buscan pastelitos
industriales que son de lo más patético a nivel nutricional, y
eso… Y son índigos, por supuesto. Pero independientemente de
que sena índigos o no, todo lo que se es dado con naturalidad se vive con naturalidad, y todo
lo que se es dado con marginalidad crea atractivo. Y si papá
y mamá “Ommmm” todo el día, y “qué malos los yanquis y
los McDonalds y tal”, generan una inquietud. El índigo es muy
inquieto. El índigo no
obedece por respeto o por admiración, sino por comprobación.
Y te va a querer igual aunque seas vegetariana y te la pases con
el Om. Pero irá al McDonalds. En cambio, si comer comida
vegetariana es una celebración, hay respeto por los que comen
carne, por los que fuman… Se les inculca desde pequeños a que
lo auténtico es lo que sale por la boca de amor, y no lo que
entra por la boca, de cualquier cosa, y que se les da la
oportunidad de que ellos elijan y por supuesto se les explica
que el comer carne es comer cadáveres, y que al fin y al cabo
todo es vibración, pues ellos van a elegir lo correcto. Lo
correcto para su frecuencia, para su energía, para su expresión.
El
índigo tiene aptitudes espirituales, le interesa el
Yoga, el Reiki y otras cuestiones de imposición de manos; le
interesan las terapias alternativas, la musicoterapia, la música
nueva era, la musicosofía, e incluso le interesan los
cristales: le encanta tener cristales, se deja poner cristales,
se deja dar masajito. Al hiperactivo necesitamos tenerlo dormido
para darle masaje, porque se aburre, se cansa, y sin embargo
reaccionan bien a la acupuntura, digito puntura, acupresión, y
a las Flores de Bach y toda terapia floral, el hiperactivo. ¿Por
qué? Porque aunque la medicina no tenga soluciones (perdón, no
tiene soluciones sino sólo tiene un diagnóstico: lo que les he
comentado antes de los neurotransmisores), yo, como médico
naturista siento que a nivel vibracional los neurotransmisores
pueden entrar en una pauta correctiva por la misma vibración
que ejerce ese ritmo, esa vibración en cadencia dada por las
terapias florales, las que sean. Las flores aztecas (que son de
acá)… El principio del doctor Bach fue siempre que las
esencias, las plantas y las flores (las curativas, las de poder)
del lugar de donde uno es y de donde uno vive tienen el remedio
(por eso se llaman “remedios florales”) de corregir el
exceso o el defecto de la nota vibratoria que nos está
perjudicando. Por lo tanto, ¿qué es un mal funcionamiento de
los neurotransmisores, o una alteración del sistema nervioso
central, cuya incidencia y manifestación en disfunción es un
estado alterado, biológicamente hablando, del niño
hiperactivo? ¿Qué es? Una
disfunción energética. ¿Cómo se puede corregir? Con
algo que aporte una vibración correctora, una vibración que
corrija el exceso de actividad y la carencia de atención.
Aquí hay terapeutas florales que tratan a niños y niñas índigo
y que tienen resultados totalmente positivos, de cambiar y de
positivizar el estado hiperactivo de un niño, poco a poco y
paulatinamente, pero que da resultados, porque tenemos
resultados. Ahora bien, a la mayoría de médicos oficiales,
incluso de psicólogos, la mayoría de psicólogos y psicólogas
que no tiene ni idea de la terapia vibracional, les hablas de
las Flores de Bach o de las flores aztecas y te miran raro,
porque no les interesa este tema, ni creen en ello… Y a pesar
de que el doctor Bach, el padre de la medicina natural de
terapia floral era un médico… Y ni aún así… Pero bueno,
será poco a poco…
Los
que van a cambiar los dos pilares obsoletos de la sociedad, que
son el pilar docente y el pilar de la medicina son los índigo,
cuando sean profesores y cuando sean médicos. De momento nos
toca a nosotros, puentes índigo, padres, educadores, terapeutas
índigo, somos el puente para que ellos consigan ese cambio de
consciencia para relacionarnos con nosotros mismos, con los demás
y con la vida de una manera creativa, con nuestro tiempo libre.
Si no, como decía al principio: tiempo libre, calidad de vida y
tecnología sin creatividad llevan a la destrucción. Y
los índigos, recordemos, son totalmente creativos. Sólo se
interesan y aprenden si sienten la pasión, la creatividad y esa
motivación. Aprender de
forma creativa.
Cualquier
índigo se interesa por las terapias alternativas, y reaccionan
muy bien ante ellas, y el hiperactivo no tiene inquietudes
espirituales, pero la gran mayoría de hiperactivos tiene la
facultad índigo de poder ver seres de otra realidad, ángeles;
sentir que su abuelita que murió hace cinco años les cuida,
etc. Necesitan tranquilidad, por supuesto, tanto el índigo como
el hiperactivo.
A
nivel psicomotor,
la psicomotricidad en el hiperactivo es problemática. No
controla bien ni siquiera su propio cuerpo. Como que crece y no
se ha enterado. Yo conozco hiperactivos que se tropiezan con sus
propios pies. Cuando trabajaba con niños psicóticos y niños
con problemas de déficit mental que les había afectado el
aparto psicomotor, pues hacen eso: para salir por el quicio de
una puerta, sólo que había que seguir en línea recta, y al
final pues claro, se daban contra la pared, y había qué
guiarles, etc. O sea que experiencia en lo que es un aparato
psicomotor alterado, la tengo. Y de ahí el que observando a los
niños hiperactivos, saque la conclusión (porque repito que
todo esto es subjetivo, basado en mi experiencia) de que el niño
hiperactivo no controla que su cuerpo crece, y como va creciendo
se tropieza, va a sentarse y se cae al suelo, se da con el pico
de la mesa, etc. O sea que a nivel psicomotriz el hiperactivo sí
que tiene problemas. En cambio el índigo desde muy pequeñito
(sobre todo si mamá y papá le apoyan) controla el espacio
fenomenalmente. Le encanta jugar debajo de las sillas, debajo de
las mesas y controla muy bien el espacio. Al índigo le encanta
crearse espacios. Le encanta hacerse teepees. ¿Recuerdan
ustedes que hacían eso de pequeños? ¿O preferían jugar con
todo desparramado sin respetar los juguetes y rompiéndolos, o
se hacían casitas?.... Los niños índigo hacen estas casas
porque les gusta encontrarse en un ambiente como este…Sentir que su aura está protegida. Ese es el motivo por el cual
antiguamente en las cunas se nos ponía una tela, como en los
cuentos de hadas: que cuando nacen el príncipe o la princesa
duermen en una cuna con telas así; pues eso no tiene mayor
secreto que el hecho de equilibrar nuestras auras. Porque cuando
somos pequeños realizamos tantas actividades, nos manejan, nos
jalan (el mundo de los mayores es así); pellizcos cariñosos,
apretones, y los niños necesitamos equilibrar nuestros campos
energéticos, y de ahí que el niño índigo, el niño que tiene
su potencial de la parte derecha del cerebro expandido, o en vías
activas de expansión, necesita reestructurarse, sentirse
protegido; sentirse que se esconde debajo de una tela, una
tienda, un “tipi” indio; debajo de la cama: lo
necesita. En cambio, el hiperactivo es todo lo contrario: si
lo metes en un lugar no le ve la gracia a estar ahí debajo
jugando, a menos que se quiera esconder momentáneamente, pero
necesita agilidad. El hiperactivo necesita actividad; el índigo
también, pero de otro tipo, y puede estar debajo de su casita
de tela durante mucho tiempo.
Ante
las situaciones nuevas,
el hiperactivo se descontrola más todavía, se desborda, se
sobreexcita; el índigo observa, disfruta, hace preguntas,
aprende, se la pasa bien. El índigo por muy pequeño que sea,
no está extraño en el mundo de los adultos, no extraña. Los adultos son seres a veces más inmaduros que él, y a veces le
inspiran compasión. Hace las preguntas directas, y sabe
cuando tu falta de brillo en los ojos es por el corazón, por
una necesidad o por una tortura que llevas aquí, Lo sabe; no es
un traductor ni un oráculo, pero es un ser sabio, y lo
sabe. Y te hace las preguntas y te da las sugerencias desde
su corazoncito infantil para hacer de catalizador. Es una
maravilla, el índigo, en ese sentido. En otro, pues es un niño,
al que de vez en cuando lo meterías en la nevera un ratito…
para ver si se congela un rato, porque también tienen mucha
actividad, como hemos dicho antes. ( Risas)
Socialmente
el índigo es respetuoso y amable, y el hiperactivo es un
torbellino. Súper torbellino siempre. Le cuesta mirar a los
ojos de quien le habla, y hay que estar dándole frases cortas.
Yo a veces veo papás de hiperactivos que les dan grandes
sermones, mítines, frases larguísimas interminables, y el niño
ya iba tres galaxias diferentes de viaje y ha vuelto. No se está
enterando de nada de lo que papá o mamá estaban hablando. El
niño hiperactivo necesita frases cortas, repetitivas y premios
y autoridad amorosa. Algo concreto y nunca ceder, porque el
hiperactivo es muy dado a tirarse al suelo, a dar pataletas, a
golpear y golpearse. Repito: algún profesional podría
diagnosticárnoslo como psicótico o autista, pero no lo es en
absoluto. Está bastante desconectado de esta realidad (y con la
terapia floral se puede corregir esto), pero no es autista ni
psicótico: Es hiperactivo, y algunos de nosotros también lo
fuimos, pero como no existían los psicólogos, repito, “si no
hay psicólogos no hay traumas”; por lo tanto, cuando éramos
pequeños como no había psicólogos, pues no nos traumábamos. Crecimos arrastrando maletas energéticas
que unos las hemos debido transmutar, liberar, perdonar unos de
una manera y otros de otras, y que en definitiva nos han servido
para sí que estemos preparados, sí que sintamos que podemos
ser padres tanto de un hiperactivo como de un índigo o de un índigo
hiperactivo o de un hiperactivo que será índigo.
Ante
una pérdida,
el hiperactivo como que no se da mucha cuenta, como siempre está
en la acción, a la mejor algún día pregunta: “¿Y el
abuelito dónde se ha ido?”. “El abuelito ha muerto”. “¿Y
cuando va a llegar?”. Y a los tres o cuatro meses: “¿Cuándo
me dijiste que va a volver el abuelito?”. “El abuelito ha
muerto”. “¡Ah!”… Hasta que va creciendo ya va
entendiendo. Como que el tema de la muerte, la vida, como que su
mente está bastante atemporal. El índigo también tiene una
mente bastante atemporal, pero sabe que nacer es morir a otra
realidad, y que morir aquí es nacer a otra realidad allí de
alguna manera lo sabe. Y es más, te dice: “El abuelito se ha
ido su cuerpo, pero al abuelito yo lo siento, yo lo veo, viene a
mi habitación”… Te las puede decir cualquier cosa de éstas.
Eso ante una pérdida.
Necesidad
de amor y de cuidados.
El hiperactivo constantemente, siempre porque es su base, el
amor es la base para que se desarrolle y madure. ¿Qué hacían
con nosotros cuando éramos pequeños, con los hiperactivos? Nos
apartaban porque éramos un estorbo: no se nos podía llevar a
las fiestas, tocábamos y rompíamos las cosas, y el hiperactivo
es igual. Entonces necesitamos atención y cuidados siempre. El
índigo por supuesto que también, pero lo hace cada tanto. El
índigo sabe cuando estás haciendo un teatro, o cuando estás
haciendo un cumplido. Si tienes un índigo en clase o sobretodo
en casa, sabrás muy bien de lo que hablo cuando viene una
visita o un amigo o una amiga, y el índigo le hace el escáner
y ni siquiera se molesta en ser cariñoso ni amable. Y
efectivamente esa persona, pues como que tiene una vibra rara,
muy rara, y puede que tu no te hayas dado cuenta pero el niño
si, y si no al
tiempo. El índigo no suele equivocarse casi nunca, casi…
Tampoco lo vayamos a tomar como un oráculo de amistades: “al
nene no le cayó bien, no lo invites más”… Pues no…
Les
cuento algo anecdótico: los
índigo tienen memoria atávica, tienen memoria de otras
vidas. Y esto no es razonable, no está en la razón. Sólo sabe
que “viene una amiga de mama”, y se pone en guardia, y le
dice por ejemplo: “¿Y tú qué haces aquí?, ¿Por qué has
venido a mi casa? ¿Tú no tienes casa? ¿Tú no te vas a ir a
dormir a tu casa?” Y tú dices: “Dios mío, pero si mi niño
es índigo, y es muy amable y muy amoroso, ¿cómo le habla así
a mi mejor amiga?”. A lo mejor tu mejor amiga en otra vida fue
la mujer de tu esposo, y el niño lo ha escaneado, y eso es:
“peligro, peligro, papá y mamá pueden tener problemas,
peligro, peligro”… ¿Cómo reacciona? Rechazando a tu mejor
amiga, y la echa de casa. Pues no vayamos a tomar ahora a
nuestro índigo como un oráculo y luego… ( Risas) . Es que el
índigo escanea, y como no sabe, porque es pequeño, saca
conclusiones y lo único que hace es no comportarse de una
manera tan amable con esta persona o con la otra.
Temeridad.
El índigo es prudente y sensato, lo cual no quiere decir que no
esté una mañana jugando a la pelota y salga volando la pelota
y tenga un percance. En cambio el hiperactivo no tiene ningún
sentido de la temeridad. Hay que estar vigilándole
constantemente. Es más: en algunos hiperactivos he observado
que les importa muy poco su vida, pero realmente muy poco. Y los
índigos en ocasiones hablan de “querer volver”: “me quiero volver a mi país”, “me quiero
volver a mi planeta”, “me quiero volver con mi otra mamá”,
o “con mis otros papás”; “no quiero estar aquí”, “no
quiero ir al colegio”… Y no lo dicen como una queja,
sino que lo dicen desde el nivel del alma: Están hartos, tanto el hiperactivo como el índigo. Tienen no sé,
como si se tratara de otra escala de valores en cuanto a su
integridad física, tanto el hiperactivo como el índigo. Hay
que ir con mucho cuidado con ellos, porque podrían
perfectamente tirarse por una ventana convencidos de que no les
va a pasar nada, y si les pasa ¿qué?... No tienen sentido de
la temeridad.
En
cuanto a los juegos, como les explicaba antes, los juegos
de los índigos suelen ser participativos; no competitivos, no
agresivos, aunque cuando van creciendo pueden aficionarse a las
maquinitas de matar marcianos porque tiene una capacidad que
también tienen los delfines, que son nuestros índigos del mar:
Tiene la capacidad
de saber distinguir la realidad virtual, e incluso la realidad
en tiempo real y la realidad real. Es decir que un niño índigo
sabe perfectamente que si su mamá sale por la televisión, o
sale en una pantalla de circuito cerrado porque trabaja en una tienda y sale ahí por
el aparato de seguridad, sabe que esa es su mamá pero que no
está ahí en esos momentos. Los delfines también, qué
curioso. Si ponemos un monitor en una balsa donde estén
entrenando los adultos, las hembras adultos, y en otra balsa están
los bebés delfines viendo por un monitor, saben que su mamá
está ahí en tiempo real pero no en tiempo espacial: no
comparte el mismo espacio pero sí el mismo tiempo. El niño índigo
sabe que esta que sale por la televisión es su mamá, pero en
la planta de arriba donde trabaja como personal de seguridad. Y
si su mamá o su papá son actores, saben que el de la película
es su papá, que está ahí, pero que no está en tiempo real,
porque el tiempo real lo vive con él. Curioso esto. Esto
es una facultad de la mente atemporal psicomágica del
hemisferio derecho. Por lo tanto en el índigo está muy
desarrollada. El hiperactivo no lo distingue: si ve a su mamá
en un monitor entra en caos: “¡mamá, mamá!”, y le grita
para que le oiga mejor; “¡mamá, ven, mamá, mamá!”,
incluso en una foto… Y los hiperactivos es muy curioso, porque
cuando les hablan el papá, la mamá, los abuelitos por teléfono,
miran el teléfono, porque están esperando que salgan por ahí…
Sí, es algo que para ellos es como magia, y piensan: “si te
oigo te tengo qué ver”. Es razonable.
¿Miedo
a la oscuridad? Sí y sí, con una variedad: lo expresan un
25% de índigos, y el otro 75% no lo expresa pero lo sufre
igual. Tienen miedo a la noche, a la oscuridad, y a un punto o
dos rojos, que se manifiestan cuando están solos y a oscuras.
Esto hasta que no son adolescentes no lo suelen comentar ni
decir, y este es un dato del que tengo más de 200 casos. Es más:
todavía no me he encontrado a un índigo adolescente por
supuesto (a un niño no se lo pregunto para no causarle temor…
Si me lo cuenta ya lo se, porque yo le pregunto: “¿Y qué te
da miedo cuando estás a solas en tu habitación?” . “Que
esté oscuro”. “¿Por qué te da miedo que esté oscuro?”.
Y en ocasiones algunos lo dicen: “por los ojos”. “¿Qué
ojos?”. “Los ojos rojos”). En cambio el adolescente, que
se supone ya ha superado ese miedo, cuando se lo pregunto
siempre reaccionan igual, porque dan un paso así (hacia atrás)
y me dicen: “¿Y tú cómo puedes saberlo?”. “Pues
lo se”. Es uno o dos puntos rojos que acechan, acechan
siempre. Es un reto de poder, y se los digo por si son
terapeutas o tiene relación con adolescentes índigo que les
pueden hablar de esto. Es un reto de poder. Es
su propia energía. Esto un niño no lo puede entender, pero
un adolescente ya casi sí: es su propia energía de reto, es la
tentación. Todo ser iluminado, todo ser que tiene luz en los
dos hemisferios (no que sea un elegido y que levite, sino que
tiene luz, que se maneja con las dos formas mentales: la
intelectual y razonable y la intuitiva y curativa). Es un reto
para superar cualquier temor o cualquier miedo que le pueda dar
la oscuridad, la noche. Es un reto para iluminar, para llenar de
luz esos dos puntos rojos y que se desvanezcan. Es como un auto
acechador y hay que superarlo, hay qué vencerlo; no
le puede dar miedo, nada de miedo a un índigo, porque es un ser
de muchísimo poder. Evidentemente, esto de los puntos rojos
y del miedo a la oscuridad en un índigo, tampoco lo va a
entender un medico o un psicólogo
que no tenga idea de las energías.
En
el hiperactivo el miedo a la oscuridad es debido a una
exacerbada necesidad de compañía, de sentirse acompañado y de
querer dormir en la cama de los papas.
La
obediencia.
Para que un índigo te obedezca necesita que le des
explicaciones. Para que un hiperactivo te obedezca sólo
necesita paciencia y órdenes cortas y concretas y
repetitivas…
Y
ahora hemos terminado, y ahora pasemos a las preguntas. Es su
tiempo para preguntar o para compartir algo brevemente, diciendo
aquello que nos puede enriquecer a todos. Les doy las gracias a
todos los asistentes y ya saben que estoy encantada de estar aquí
un año mas en México y si ustedes siguen siendo así
conmigo…al final tendré que venirme a vivir aquí
definitivamente porque año tras año, los meses que aquí paso
se me hacen mas cortos…GRACIAS.
DISCIPLINANDO AL NIÑO ÍNDIGO
por Robert Gerard, Ph.D.
PARA UN NIÑO ÍNDIGO LA DISCIPLINA ES VITAL. Como ellos son tan creativos y atléticos, siempre están tratando de hacer cosas y de explorar más allá de sus limites. A la vez que quieren sentirse seguros también están constantemente explorando los límites de seguridad, y quieren saber además sobre las experiencias de vida que no les van a servir en sus altos propósitos. Frecuentemente escucho a los padres "decir" a sus niños qué pueden y qué no pueden hacer. Esta actitud sofoca su creatividad y reprime su natural expresión. Ellos responden entonces volviéndose defensivos y odiosos.
El término “Disciplina amorosa” lo he usado para significar un proceso disciplinario que intenta servir los intereses espirituales de los niños.
La disciplina amorosa está basada en las siguientes normas:
1. Mantenga al niño informado e involucrado en los asuntos
2. Prevenga malentendidos simplemente dando explicaciones.
3.No reaccione ante su niño
4. Evite estar dando órdenes
5. Mantenga su palabra
6. Enfrente cada situación en el mismo momento en que ocurre.
7. No los golpee o use lenguaje ofensivo.
8. Deje que sus emociones le muestren amor.
9. Si tiene que darle una reprimenda trate de que esta situación se convierta en un "tiempo de interrupción". Háblele sobre la situación antes y después de la reprimenda.
10. Acérquesele siempre, después de una reprimenda y asegúrele que la situación ya ha pasado y que todo vuelve a ser como antes.
La gran sorpresa de actuar conforme a las normas anteriores es que su hijo lo respetará por su sabiduría y prudencia permitiendo a su vez que su energía Índigo florezca entre ustedes Yo le concedo a mi hija Samaría abundante libertad y creatividad pero ella rara vez escapa al estricto ojo con que observo su actitud y comportamiento. Aparentemente puedo lucir como un padre estricto pero Samaría conoce muy bien los limites y cuando tengo que disciplinarla, ella me agradece por ser capaz de manejar la situación.
Un no-no bien grande a los "padres sobreprotectores". En lo más profundo de sí mismos, muchos padres temen el abandono y la pérdida del amor de sus hijos. Estos padres tratan de ganarse el favor de sus hijos siendo demasiado indulgentes. Una vez que el niño se da cuenta de que pueden controlar el comportamiento de los adultos, ellos los controlarán sin duda alguna. Si se le permite, el niño índigo puede adoptar el papel de los padres. Esto complica las relaciones e induce al niño a adquirir los defectos de sus padres y a no vivir en su propio presente.
Los padres deben ser muy conscientes de su relación con un hijo Índigo. Quizá el consejo que recibí de una clarividente deba compartirlo aquí.
"Roberto, LO QUE NECESITA TU HIJA ES GUÍA. AMOR Y DISCIPLINA. ELLA CONOCE SU PROPÓSITO Y MISIÓN... SE SU GUÍA". Este consejo me ha ayudado enormemente.
(Extracto del libro Los Niños Indigo de Jan Tober/Lee Carrol)
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LOS JÓVENES Y LA VIOLENCIA
En estos tiempos es comun que los adultos, en especial padres y maestros, esten muy preocupados por conductas agresivas observadas en niños y adolescentes.
Estamos en los umbrales de una nueva era en la que la vibración planetaria esta siendo cada vez mas acelerada y esto necesariamente implica un cambio de conducta en la humanidad.
Sabemos que muchos de los niños que nacen actualmente son poseedores de un nivel mas evolucionado de conciencia y desde su nacimiento nos sorprenden por su capacidad emocional, su inteligencia y percepción. Esto no es tan difícil de comprender ya que los humanos somos parte activa en estos cambios planetarios.
La pregunta que si cabe hacerse es :
¿ como es que estos seres que nos han sorprendido con sus capacidades en la temprana edad han desarrollado conductas violentas durante su desarrollo.?
LA INCOMUNICACION ES LA MADRE DE LA VIOLENCIA
Es muy alentador que las autoridades de establecimientos a los asisten niños y adolescentes estén especialmente preocupados por el tema de la violencia. También observamos una gran predisposición para debatir sobre este tema. De esto podemos deducir el gran poder que posee la violencia para comunicar que el rumbo debe ser modificado.
Las nuevas generaciones muchas veces la utilizan como un medio de expresión, Debido al abismo que separa sus necesidades de las de los adultos, ellos encuentran en la violencia un medio por el cual manifestarse y ser considerados sin que sus reclamos sean postergados.
Hemos observado que normalmente cuando se debaten estos temas se pone en relieve las necesidades de los padres y maestros. -¿Pero sabemos cuales son las necesidades de los más jóvenes?
Las tendencias de las políticas mundiales nos alertan sobre el futuro de un mundo en donde serán cada vez mas los excluidos, y cada vez menos los que estén al alcance de una calidad de vida digna desde el punto de vista de la salud, educación y desarrollo.
¿ Sabemos realmente como es el mundo que les espera? ¿ Los estamos preparando para contribuir verdaderamente en la transformación o simplemente para que no queden en el bando de los excluidos.?
Estamos convencidos que si el debate se centrara en las verdaderas necesidades de los mas jóvenes obtendríamos las claves para construir un mundo mejor .La violencia es simplemente un recurso para expresar la impotencia. Debemos encontrar el contenido de la frustración que se esconde detrás de ella..
Al comienzo dijimos que estos jóvenes nos sorprendieron de pequeños por su gran sensibilidad emocional. Ellos son esponjas captando todas las emociones del ambiente. ¿qué posibilidades tienen de liberar el miedo, la culpa, el juicio que han tomado de los adultos y de sus propios compañeros?. Los índigo muchas veces son espejos de su entorno. ¿Por que no sacar la mirada sobre ellos y comenzar a mirarnos a nosotros mismos?
Sus sentimientos de incomprensión y soledad no tienen espacio para ser manifestados. Es difícil sentirse diferente a todos los demás. Sentirse lleno de sentimientos, percepciones y energías que uno no comprende. Considerar que el mundo se mueve de una manera distinta y sentir que es difícil que las personas comprendan esta mirada sobre las cosas.
Por eso es importante lograr una comunicación lo mas fluida posible. Darles la posibilidad de que puedan venir a nosotros cuando se sientan heridos y puedan reconocer esa herida. Estar alli para ayudarlos a sobrellevar la situación.
Ayudar a detener la violencia, implica permitirles cuestionar cosas, expresar su punto de vista y sus creencias sobre este mundo. Compartir opiniones y llegar a un punto de encuentro. Compartir las responsabilidades, dándoles un punto de apoyo para descubrir sus propios talentos y capacidades.
Imaginense subidos a un tren con rumbo equivocado del cual no pueden bajarse en ninguna estación ya que que las puertas del vagon en que uds se encuentran estan bloqueadas. Imaginen si ademas estan apurados y apunto de perder una gran oportunidad. Cada uno manifestaría una conducta diferente acorde a sus recursos y limitaciones personales, y seguramente mas de uno, a causa de la importencia, terminaria dandole golpes a la puerta .
Siguiendo este ejemplo la pregunta que cabe hacerse es ¿qué haría cada uno de nosotros en una situacion asi?
Considerando que es muy dificil cambiar el rumbo de un tren en marcha, lo primero que debemos intentar es detenerlo y poner a disposicion los recursos necesarios para que cada individuo encuentre su propia puerta.,
¿ QUÉ ES LA VERDADERA COMUNICACIÓN?
En su libro Carta a las Escuelas Krishnamurti nos dice
“La comunicación no es tan solo intercambio de palabras, por bien articuladas y claras que estas palabras puedan estar; es algo mucho mas profundo que eso. La comunicación es aprender uno de otro, comprenderse el uno al otro”.
Una de las causas principales de la incomunicación es partir de premisas, preconceptos , pretender etiquetar a las personas y clasificarlas. Por lo tanto el hecho de clasificar a un niño o un joven como violento, hiperactivo, con déficit de atención, inquieto, etc. no solamente contribuye a limitarlo si no que refuerza nuestra propia limitación.
Por esta necesidad y tendencia de clasificar muchas veces llamamos síntomas a lo que son simplemente características. Es muy importante establecer que cuando se habla del síntoma de una persona sobre todo de un niño se le esta transfiriendo el problema a él.
Si comprendemos que cada ser es un individuo que posee innumerables cualidades y características y nos involucramos activamente en la comprensión de sus necesidades . tendremos frente a nosotros la posibilidad de reconocer las nuestras. . Esto implicaría un avance en la comunicación y empezar a poner fin a la violencia.
Eduardo Melamud
Sandra Aisenberg
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Una nueva forma de aprender
En estas últimas décadas hay una enorme
cantidad de niños diagnosticados con Déficit de atención
(ADD) e Hiperactividad. (AHDD) que va aumentando con el paso del
tiempo. Los síntomas más comunes de estos dos síndromes son:
la distracción, la impulsividad y la Hiperactividad, y se
caracterizan por la inhabilidad de mantener la atención
enfocada.
La nueva generación de niños tiene características que al ser
desconocidas por padres y maestros, los lleva a ser etiquetados
como niños con problemas o con dificultades en el aprendizaje,
ya que estos síntomas son socialmente molestos y difíciles
para la convivencia.
En realidad estos niños tienen un nivel de inteligencia más
elevado que el promedio al que estábamos acostumbrados y tienen
una manera distinta de aprender ya que utilizan capacidades que
en la mayoría de los adultos se encuentran dormidas.
Si podemos escuchar su mensaje veremos que lo que necesitan es
que la educación se adapte a ellos para puedan manifestar todos
los dones que traen consigo y que los adultos también podamos
evolucionar despertando estas capacidades en nosotros.
El desafío es descubrir a aquellos niños que por tener
capacidades diferentes han sido etiquetados por un diagnóstico
que no les corresponde ya que cuando logramos despertar su
entusiasmo no tienen la menor dificultad para lograr la
concentración y la atención necesaria para realizar aquello
que realmente les interesa.
Por lo tanto este diagnóstico puede llegar a ser más traumático
que el síntoma mismo, haciendo en muchos casos que el niño
bloquee sus propios dones y subestime sus capacidades sintiéndose
disminuido.
Por eso antes dar un diagnóstico es importante que sean
consideradas otras posibles causas para estos síntomas teniendo
en cuenta las características de estos niños y lo que nos están
queriendo transmitir a partir su comportamiento
¿ COMO PODEMOS AYUDARLOS?
A continuación enumeramos algunas sugerencias :
1- Utilizar técnicas que los ayuden a conectar a tierra, ya sea
creando rituales creativos y con un sentido profundo, utilizando
visualizaciones, pasando tiempo en conexión con la naturaleza o
llevando la naturaleza al hogar.
2- Permitirles tener tiempo libre y un ambiente tranquilo es
esencial para su bienestar mental.
3- La disciplina amorosa es vital para los Índigos. Darle al niño
elecciones con la consiguiente explicación de sus
consecuencias.
4- Encontrar una escuela que permita que su hijo aprenda a través
de sus dones, utilizando tanto el hemisferio derecho como el
izquierdo del cerebro
5- Cubrir las deficiencias nutricionales y comer comidas
integrales y completas que cubran sus necesidades.
6- Sanar a los padres implica sanar al hijo. Relaciones
insalubres, ponen limitaciones a la unidad familiar.
7- Los padres que desarrollen una visión holistica estarán
mejor preparados para tratar con estos niños.
8- Aprender como funciona el cuerpo, la mente y el espíritu del
niño.
9- Confiar en la propia intuición, ya que cada niño es único,
y tienen necesidades, deseos y gustos propios. EL objetivo es
encontrar la manera de equilibrar tanto al niño como a su
familia en su vida diaria.
10- Tanto las medicinas naturales, incluyendo las hierbas y las
terapias energéticas funcionan bien con los índigo, ya que
estos son extremadamente sensibles a la energía.
11- . Explicarles claramente lo que se espera de ellos.
12- Darles las herramientas y las oportunidades para que puedan
desarrollar sus capacidades.
13- Ser flexibles en nuestros puntos de vista y expectativas en
relación a nuestros niños.
14- Escucharlos! Son sabios y sabrán cosas que nosotros no
sabemos.
15- Tratarlos con respeto y honrar su existencia en la familia.
16- Hacerles saber que apoyamos sus esfuerzos y los valoramos en
la diferencia
17- Enseñarles a autodisciplinarse y administrar su propia
energía.
18- No mentirles nunca, mas allá de la edad que tengan, ellos
siempre lo sabrán
19- Si los llenamos de amor, paciencia y armonía, florecerán
para siempre.
Extractos del Libro Niños Índigo: Nuevos Niños, para una
Nueva Tierra. Colección Infinito - Sandra
Aisenberg/Eduardo Melamud.
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